El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, defendió enérgicamente el reciente acuerdo petrolero entre su país y Venezuela, calificándolo como un componente fundamental para la transición política y la recuperación económica del país sudamericano. En una entrevista concedida al periodista Sergio Novelli, Rubio detalló los alcances del convenio y su visión sobre el futuro de Venezuela.
Rubio, quien confirmó su participación directa en las negociaciones, subrayó que el acuerdo con North American Blue Energy Partners (NABEP) “es una parte importante de la transición y de la recuperación del país de Venezuela” . El funcionario estadounidense enfatizó que el pacto no representa un acuerdo directo con el gobierno interino, sino una operación privada diseñada para incentivar futuras inversiones en el sector energético venezolano. “Esto realmente no es un acuerdo con el gobierno interino, es un acuerdo con una compañía privada”, aclaró, añadiendo que la administración busca crear un modelo que atraiga capital extranjero y estabilice la economía .
Foco en la transición y condiciones electorales
El secretario de Estado fue enfático al afirmar que el acuerdo “de ninguna forma impide la transición democrática” . Por el contrario, lo presentó como un paso necesario para que el eventual gobierno democráticamente electo no herede un “desastre económico” . En este sentido, Rubio urgió a establecer “lo más pronto posible” las condiciones para elecciones libres y justas, enumerando una serie de requisitos indispensables:
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Reorganización de partidos políticos: «Hay que dar espacio a los partidos políticos para que se organicen y se movilicen» .
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Libertad de prensa: Se necesita «una prensa independiente para que haya elecciones libres y justas» .
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Nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE): «Claramente necesitamos una nueva comisión electoral» que sea aceptada por todos los actores .
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Observación internacional: Un proceso electoral que cuente con el escrutinio de la comunidad internacional .
Alejandro Betancourt y el escrutinio a NABEP
Uno de los puntos más cuestionados del acuerdo ha sido la participación del empresario venezolano Alejandro Betancourt y su empresa, NABEP, que recibió concesiones por 100 años para operar 17 campos petroleros con reservas estimadas en 65.000 millones de barriles . Rubio defendió la elección de la compañía, que describió como «la compañía privada más grande que tenía Venezuela en términos de producción» con capacidad demostrada para operar en el sector .
Al ser consultado sobre las investigaciones que han rodeado a Betancourt en otros países, Rubio aseguró que el gobierno estadounidense realizó una exhaustiva revisión de antecedentes. “Nosotros investigamos bien… no existía ninguna investigación dentro de nuestro sistema en contra de él”, afirmó, descartando cualquier impedimento legal para su participación en el acuerdo . Un funcionario de la administración, citado por medios internacionales, complementó esta postura señalando que el empresario no enfrenta cargos en EE. UU. y es un “operador probado”, aunque aclaró que “no es que queramos pedir la canonización de nadie” .
María Corina Machado y su derecho al retorno
En otro pasaje de la entrevista, Rubio se refirió a la líder opositora María Corina Machado, quien se encuentra fuera de Venezuela. El secretario de Estado fue claro al afirmar que Machado «tiene todo el derecho a entrar a su país cuando ella quiere regresar», ya que es «ciudadana de Venezuela» . Asimismo, descartó que Washington vea su retorno como una amenaza y enfatizó que “no pensamos que se debe hacer nada negativo en contra de ella” si decide volver . Estas declaraciones se conocen en un contexto en el que Machado ha manifestado su intención de regresar «pronto» al país, en conversaciones que ha sostenido con el propio Rubio sobre las condiciones de seguridad para su retorno y el de otros líderes .
El acuerdo, que ha generado un amplio debate por su impacto geopolítico y las dudas sobre su transparencia, se presenta por la administración Trump como una herramienta para reducir la influencia de China y Rusia en la región, reabastecer las reservas estratégicas de EE. UU. y generar recursos a través de impuestos y regalías para la reconstrucción de Venezuela .


