Marilú Paredes, una ciudadana venezolana de 66 años, se encuentra en Bangui, capital de la República Centroafricana, tras haber sido trasladada a dicho país por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos. La mujer, quien residía previamente en Cabimas, estado Zulia, fue detenida durante una cita migratoria rutinaria en el Centro Penitenciario Federal Montgomery, en Texas, antes de ser enviada al continente africano en un operativo que incluyó el traslado terrestre de los detenidos bajo custodia y con restricciones de movimiento.
Contexto de la deportación y estado legal
Según el testimonio difundido por la afectada, el traslado se efectuó sin notificación previa sobre el destino final. Paredes reporta que actualmente carece de documentación oficial y se encuentra en un entorno donde enfrenta severas barreras idiomáticas y culturales. Su caso ha trascendido al ser identificada como una de las primeras ciudadanas venezolanas en ser deportada a esta nación africana, la cual se encuentra bajo una alerta de viaje de Categoría 4, el nivel de mayor riesgo establecido por el Departamento de Estado de EE. UU.
Impacto familiar y medidas de auxilio
La situación de Paredes se suma a un complejo panorama familiar, dado que su esposo e hijas residen en territorio estadounidense. La familia atraviesa además una crisis de salud debido a una reciente intervención quirúrgica de amputación a la que fue sometido el cónyuge de la mujer. Ante la incertidumbre legal y la falta de asistencia, sus allegados han iniciado una campaña de recaudación de fondos a través de la plataforma GoFundMe, con el objetivo de financiar gestiones legales y consulares que permitan esclarecer su estatus y procurar su traslado a un entorno seguro o su retorno con sus familiares.


