Habitantes de diversos municipios del estado Carabobo han intensificado las protestas callejeras en los últimos días como medida de rechazo ante la interrupción prolongada del servicio de agua por tubería. Los ciudadanos reportan que la irregularidad en el suministro se agravó desde el pasado lunes, fecha en la que cesó la distribución en múltiples sectores de la Gran Valencia, superando los cronogramas habituales de racionamiento que, según los afectados, suelen restringir el servicio a apenas dos días por semana.
Impacto en el suministro y respuesta ciudadana
La suspensión del servicio ha afectado severamente a sectores como la parroquia San José, donde los sistemas de bombeo de la hidrológica regional, Hidrocentro, han cesado sus operaciones. Extraoficialmente, se ha señalado que las fallas podrían derivar de daños en los motores de bombeo provocados por fluctuaciones en el sistema eléctrico, lo cual genera una pérdida total de presión en las tuberías. Ante la falta de un comunicado oficial por parte de las autoridades competentes, la población ha recurrido a la compra de agua a través de camiones cisterna, cuyo servicio presenta retrasos debido al incremento en la demanda, o a la adquisición de botellones, con precios que alcanzan el dólar estadounidense.
Contexto de conflictividad social
El descontento ciudadano se ha manifestado mediante el cierre de vías clave, incluyendo la Autopista del Este y la Autopista Regional del Centro a la altura de San Joaquín, además de cacerolazos y quemas de cauchos en urbanizaciones como Prebo, La Isabelica y La Adobera. Las protestas se han visto alimentadas por un clima de tensión social derivado de fallas eléctricas simultáneas, las cuales incluyen explosiones de transformadores y cortes prolongados superiores a 24 horas en zonas como Las Viviendas Populares y Paraparal. Este malestar se intensificó tras observarse el encendido de alumbrado ornamental en la avenida Bolívar, mientras numerosos núcleos residenciales permanecen sin servicios básicos esenciales.

